Proyecto de Ámbitos

Proyecto pedagógico Ámbitos

Trabajar por ámbitos en la Fundación, significa hacer realidad el Proyecto Pedagógico de FEyE en su máxima expresión, ya que es una respuesta a la expresión de cambios paradigmáticos en las concepciones de inteligencia, enseñanza y aprendizaje, generando nuevas propuestas metodológicas que interpelan a la educación tradicional, a sus fundamentaciones, a sus prácticas e incluso a su organización.

Nos enfrentamos a una sociedad donde los niños y los jóvenes nos reclaman nuevas respuestas pues son hijos de nuevos lenguajes y situaciones, fruto de la sociedad del conocimiento del 3.0 y debemos desarrollar un conjunto de habilidades y actitudes para conseguir dar respuesta a estas necesidades sociales y profesionales.

Se inicia, por tanto, con el Proyecto de Ámbitos un proceso que desarrolla el protagonismo en el aprendizaje y se hace imprescindible que los maestros seamos “coachers” que irán guiando por los caminos que se recorran. Los tiempos, y por tanto los alumnos nos demandan una educación en la que ellos sean agentes activos, actores principales de sus procesos aunque a veces no sepan formulárnoslo. El profesor es un líder educativo que anima, guía, interpela, aúna y el alumno desarrolla, piensa, crea, transfiere.  Nuestras aulas deben reconvertirse- si queremos dar respuesta proactiva a esta generación- en auténticos laboratorios de experiencias educativas cuyo humus sea ese ejercicio constante de aprender a aprender como actitud frente a la vida y a esta sociedad nueva que está emergiendo y que dentro de muy poco desbancará a la del 3.0. Esta habilidad de aprender a aprender nos capacita para estar en un constante proceso de crecimiento personal, donde la metacognición es la protagonista en cada uno de nuestros alumnos.

Esta transformación necesita nuevos espacios, en los que diseñemos junto a nuestros alumnos espacios de aprendizaje originados en ellos mismos, donde los elementos lingüísticos y lógico-matemáticos no centren los esfuerzos de la programación, condicionen la metodología y evaluación, nuestra sociedad no quiere productos sino procesos. Para ello el aprendizaje debe generar una autonomía real en nuestros jóvenes, autonomía en el razonamiento, que sean generadores de problemas, evidentemente problemas reales y coherentes, deben ser capaces también de formularlos, expresarlos, pensarlos, anticiparlos y finalmente rediseñarlos hasta encontrar no la solución sino las diferentes posibilidades en su resolución.

Dar una respuesta a este contexto educativo requiere de un paradigma pedagógico concreto y en nuestro caso el origen del mismo será la “Enseñanza para la Comprensión”. La Enseñanza para la Comprensión es un enfoque socioconstructivista de la pedagogía que favorece la autonomía del pensar y en el actuar adaptativamente, contextualizando lo aprendido, asumiendo su interiorización y transformando lo aprendido para poder aplicarlo a la realidad concreta en la que se halla.

Un proyecto pedagógico a la altura

Desde esta Enseñanza para la Comprensión pretendemos que nuestros alumnos desarrollen y entrenen las habilidades necesarias para ser pensadores autónomos y críticos, capaces de generar hipótesis y retos que nos permitan avanzar y a su vez sean resolutivos y creativos en sus distintas intervenciones. Sólo desde el conocimiento y la profundización que generemos en ellos mismos sobre cómo aprenden y en qué mundo vivimos y en el que deseamos vivir conseguiremos que tengan autonomía en sus convicciones y una productividad que trascienda a ellos mismos y busque el bien común.

Por todo ello asumiremos desde esta experiencia el currículum como un Proyecto de Investigación en el que se elaborarán las programaciones a través de Proyectos, y estarán vinculados a la acción. Los proyectos abarcarán dos ámbitos, el científico tecnológico y el socio lingüístico, vinculando de un modo natural y coherente todas las asignaturas de los diferentes cursos de secundaria a estos ámbitos.

Esta propuesta nos conduce necesariamente a que no nos centremos en contenidos, sino que partimos de unas preguntas que articularán el desarrollo posterior de las programaciones:

  • ¿Qué queremos que nuestros alumnos aprendan?, es decir ¿qué es realmente significativo para su formación?
  • ¿Cómo podemos promover y formar parte de la co-construcción del aprendizaje?
  • ¿Cómo sabremos que realmente lo han aprendido? Y lo que resulta más interesante todavía, ¿cómo sabrán ellos mismos que realmente lo han comprendido? Es decir, la evaluación en todas sus funciones y dimensiones.

Los alumnos partirán de sus niveles de aprendizaje y de los conocimientos previos, asumiendo nueva información, adaptándola y generando nuevas relaciones a medida que van investigando. Los desempeños irán guiando el proceso de aprendizaje en todo momento, personalizando los recursos y las necesidades de cada uno.