ESPACIOS DE APRENDIZAJE: EL TERCER EDUCADOR

Espacios de Aprendizaje

La diversidad de espacios de aprendizaje que configuran la red de colegios FEyE es una oportunidad para transformar las múltiples dificultades que se nos presentan (edificios centenarios, antiguos, ideados para otra época e incluso para otras funciones, empequeñecidos por el paso del tiempo, etc.,) en oportunidades de superación y retos para detectar elementos de valor en cada uno de los colegios.

El espacio, es el tercer educador tal y como postulaba Malaguzzi y es por este motivo que otorgamos una importancia extraordinaria no sólo a cómo disponemos las aulas, los salones, sino también el material que ellos contienen, accesible, funcional y divergente. Educar y cuidar el espacio significa incrementar el número de oportunidades posibles. El espacio puede posibilitar que las cosas y los procesos sucedan o no sucedan. Nuestras aulas deben reconvertirse en auténticos laboratorios; laboratorios de experiencias pedagógicas, sociales, culturales, relacionales, espirituales, en definitiva, laboratorios experienciales en las que el principal propósito sea aprender a aprender.

De igual modo cualquier intervención arquitectónica que realizamos en los colegios, ya sea una reforma, transformación u obra nueva, debe ser coherente con el proyecto educativo de la FEyE.

Espacios Educativos innovadores

La creación de espacios en los colegios FEyE acoge y fomenta la transparencia como elemento fundamental que permite la bidireccionalidad visual, la actitud de apertura y acogida, haciendo que los procesos sean más democráticos y participativos. Espacios multifuncionales que en cualquier momento pueden reconvertirse para ofrecer otro uso, una sala de arte, un auditorio o integrando dos aulas en un único espacio mayor, en los que se pueden crear diferentes situaciones de trabajo, con graderíos que favorecen la competencia lingüística y relacional. Espacios que se transforman, tanto a lo largo de un día como a lo largo de un curso. Transformabilidad y flexibilidad favorecen la capacidad de adaptación y el descubrir numerosas posibilidades que podían pasar inadvertidas.

Además, somos conscientes de la importancia de los elementos y materiales con los que construimos, por lo que no hay nada que dejemos al azar; las luces, los colores, el mobiliario o su orientación está todo ideado para que favorezca el mejor ambiente de aprendizaje.

Los espacios educativos, en general son didácticos, interactivos, experienciales y expositivos, pero además deben ofrecer la posibilidad de cuidar la estética ya que también educamos el gusto por lo bien hecho, cuidando todos los detalles y aportando valor a lo que aparentemente pueda parecer insignificante o imperceptible. Los alumnos aprenden que no sólo es importante lo qué hacemos, sino cómo lo hacemos cuidar los detalles ya que es muestra de interés, consideración y respeto.

Todo el colegio es un centro de aprendizaje, para investigar y experimentar, para descubrir y disfrutar y no solo en las aulas está el conocimiento, sino que debemos trascender a pasillos, escaleras, rincones, comedores, etc., en cualquier lugar es posible aprender o reflexionar. Los espacios que constituyen nuestros colegios permiten la relación, exploración, autonomía, el movimiento, la toma de elección, etc., tanto en alumnos como en adultos. La escuela debe conformar un lugar amable, positivo, rico y sugerente.

En definitiva, dignificar los espacios de aprendizaje, para que los alumnos puedan aprender y madurar en lugares adecuados y en los que se sientan funcionales, eficaces y seguros.