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XVI Encuentro de Equipos Directivos de la FEyE en El Escorial

16 julio, 2026

EL XVI ENCUENTRO DE EQUIPOS DIRECTIVOS DE LA FEyE IMPULSA UN LIDERAZGO QUE NACE DEL SER Y SE CONSTRUYE EN COMUNIDAD

Un total de 62 responsables de los colegios y de los Servicios Centrales de la Fundación Educación y Evangelio se reunieron los días 6, 7 y 8 de julio en San Lorenzo de El Escorial para compartir tres jornadas de formación, convivencia, oración, reflexión y trabajo en red.
Los equipos directivos de la FEyE celebraron en la Residencia Sagrados Corazones de San Lorenzo de El Escorial su XVI encuentro anual. Una cita que reunió a directivos de los colegios y a los miembros de los Servicios Centrales y Servicios Centrales Ampliados de la FEyE para preparar juntos el nuevo curso y seguir fortaleciendo la identidad compartida.

El encuentro permitió detener durante unos días el ritmo habitual de los centros para mirar más allá de las tareas inmediatas. Fue un tiempo para aprender, compartir experiencias, revisar y recordar que la responsabilidad directiva no se sostiene únicamente en lo que sabemos hacer, sino también en lo que somos y en cómo acompañamos a las personas.

Del «soy» al «somos»

Las tres jornadas siguieron un itinerario que avanzó desde el descubrimiento personal hasta la construcción comunitaria: «Soy proyecto», «Soy cuerpo» y «Somos». Tres expresiones que invitaron a los participantes a reconocer su propia identidad, escuchar lo que sucede en su interior y comprender que ningún equipo directivo puede educar ni liderar solo.

Esta propuesta conecta con el horizonte que acompañará a la Fundación durante el curso 2026-2027. Bajo el lema «SOY…», la comunidad FEyE está llamada a parar, tomar conciencia de su identidad y avanzar desde la inercia del «hacer, hacer y hacer» hacia un modo de trabajar con mayor sentido: hacer desde el ser.

Salir del «yo soy» para construir un «somos» fue, por tanto, uno de los grandes aprendizajes del encuentro. En los colegios FEyE, liderar significa pensar juntos, escuchar otras miradas, cuidar las relaciones y afrontar los retos desde la corresponsabilidad y el discernimiento compartido.

Formación para afrontar la complejidad

La formación ocupó un lugar destacado durante las jornadas. María Guerrero acompañó a los participantes en varias sesiones sobre liderazgo adaptativo, una propuesta orientada a reconocer los desafíos para los que no existen respuestas sencillas ni soluciones previamente establecidas.

El programa incluyó también talleres sobre gestión de polaridades, conversaciones difíciles, círculos de escucha y conversaciones de desempeño. A estas propuestas se sumaron las sesiones clínicas de buenas prácticas directivas, el trabajo por equipos y grupos sectoriales y una práctica de programación apoyada en pautas de observación.

Más que ofrecer recetas, las distintas dinámicas ayudaron a formular preguntas, contrastar experiencias y descubrir nuevas herramientas para acompañar a los claustros y comunidades educativas en contextos cada vez más complejos.

Parar, escuchar y cuidar

Las jornadas integraron momentos de oración, propiocepción, reflexión personal, memoria agradecida y celebración de la Eucaristía. Estos espacios recordaron que el liderazgo también necesita silencio, cuidado interior y capacidad para reconocer lo vivido.

Desde el comienzo, los participantes fueron invitados a vivir el encuentro con una mente abierta para la formación, un corazón dispuesto para la oración y la confianza necesaria para compartir inquietudes y retos en un espacio seguro. El objetivo no era únicamente completar una agenda, sino encontrar un tiempo de calidad que ayudara a cuidar la raíz de la vocación educativa y directiva.

Una historia de encuentro y trabajo en red

Los encuentros de equipos directivos forman parte del camino de la FEyE desde su primer curso escolar. A lo largo de sus dieciséis ediciones, han mantenido una misma intuición: el crecimiento de la Fundación necesita relaciones cercanas, coordinación entre los centros, formación compartida y una identidad común.

Esta nueva edición permitió agradecer el camino recorrido y abrir una nueva etapa. Una etapa en la que la FEyE quiere seguir consolidándose como una comunidad de comunidades que camina desde el Evangelio, forma a sus educadores y acompaña a cada alumno para que descubra sus talentos y los ponga al servicio de los demás.

Los equipos regresan ahora a sus colegios con nuevos nombres, preguntas, herramientas y aprendizajes. Pero, sobre todo, con una certeza compartida: ser red es mucho más que compartir un nombre. Es aprender juntos, acompañarse y caminar como comunidad para seguir animando escuelas movidas por el Evangelio.