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CLAUSURA EDUCADORES NOVELES G3

19 octubre, 2026

LA FEyE CELEBRA LA CLAUSURA DE LA TERCERA PROMOCIÓN DE EDUCADORES NOVELES TRAS TRES AÑOS DE FORMACIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO

El Colegio Corazón Inmaculado acogió el pasado 16 de octubre el encuentro de clausura del G3, una jornada para compartir lo aprendido, agradecer el camino recorrido y renovar el compromiso con la vocación educativa y la misión de la Fundación Educación y Evangelio.

El pasado 16 de octubre, la Fundación Educación y Evangelio (FEyE) celebró la clausura de los educadores noveles G3, que culmina así un itinerario de tres años de formación y acompañamiento. El encuentro, celebrado en el Colegio Corazón Inmaculado, reunió a los 20 participantes para reconocer su crecimiento personal y profesional, compartir experiencias y seguir fortaleciendo su sentido de pertenencia a nuestra comunidad educativa.

Durante estos tres años, los educadores han tenido la oportunidad de profundizar en la identidad de la Fundación, descubrir el sentido de su vocación y conocer una manera de educar inspirada en el Evangelio, donde el acompañamiento, la formación permanente y el trabajo en comunidad forman parte de nuestro día a día.

Un encuentro para reconocer lo vivido y mirar al futuro

La jornada comenzó con un momento de acogida, parada y oración que invitó a los participantes a revisar su propio camino. A través de preguntas sobre su vocación, su crecimiento personal y su identificación con el proyecto educativo de la FEyE, los educadores reflexionaron sobre dos cuestiones: «¿Qué he recibido?» y «¿Qué voy a dar?».

Uno de los momentos centrales fue la mesa redonda «SOY… FEyE», en la que participaron Gema López, como mentora del colegio Luz Casanova de Embajadores; Miguel López, director general del Colegio Corazón Inmaculado; María Olalla, antigua participante del G3 y actual profesora en el colegio Virgen Milagrosa; y Trini González, miembro del Comité de Dirección de la Fundación.

Desde sus diferentes experiencias, compartieron reflexiones sobre el acompañamiento a los nuevos educadores, el valor de los mentores y la importancia de seguir aprendiendo durante toda la vida profesional. Los participantes también tuvieron la oportunidad de expresar cómo se ven después de estos tres años y qué significa para ellos formar parte de la FEyE.

Ser, estar y hacer: una forma de vivir la educación

Durante la clausura se puso el acento en tres dimensiones que expresan nuestra identidad como educadores: ser, estar y hacer.

El ser nos invita a cuidar nuestra vocación y a reconocer aquello que da sentido a nuestra tarea educativa. El estar nos recuerda que formamos parte de una comunidad que nos acompaña, donde cada persona tiene algo que aportar. Y el hacer nos anima a mantener una actitud de aprendizaje permanente, con humildad, rigor y disposición para afrontar nuevos retos.

También se destacó la responsabilidad que tenemos en la vida de nuestros alumnos y sus familias. Cada gesto de acogida, cada palabra de ánimo y cada decisión cotidiana contribuyen a construir la experiencia educativa que ofrecemos en nuestros colegios.
Porque educar desde el Evangelio implica cuidar a las personas, vivir con coherencia y poner nuestros talentos al servicio de los demás.

Un regalo para seguir cultivando la vocación

El encuentro concluyó con un gesto especialmente significativo. Cada participante recibió un ejemplar del libro La lógica del don, de Francesc Torralba, acompañado de un marcapáginas personalizado con su nombre y las Bienaventuranzas del Educador FEyE.

Estas bienaventuranzas recogen algunas de las actitudes que queremos cultivar en nuestros colegios: acompañar desde el corazón, educar con rigor y calidez, cuidar la interioridad, trabajar en comunidad, defender la dignidad de cada persona y vivir la vocación como un don que se comparte.

Una de ellas expresa especialmente el sentido de este encuentro:

«Bienaventurado el educador que no camina solo, que se nutre del trabajo en red, que sabe parar para reflexionar y que, junto a sus compañeros, renueva cada día la esperanza construyendo nuevos horizontes».

Con este detalle, quisimos agradecer a los participantes su implicación y animarlos a seguir creciendo como personas y educadores. El libro, además, invita a profundizar en una de las convicciones que sostienen nuestro proyecto educativo: cada persona es un don y está llamada a poner sus talentos al servicio de los demás.

Con la clausura de esta tercera promoción termina una etapa de formación inicial y continúa un camino de aprendizaje, compromiso y pertenencia a la comunidad FEyE.

Gracias a los educadores del G3 y a todas las personas que los han acompañado durante estos tres años. Sigamos construyendo juntos comunidades educativas movidas por el Evangelio, donde cada talento encuentre su lugar y pueda ponerse al servicio de los demás.